Publicado sobre: Vie, Feb 8th, 2019

La atractiva y enigmática ciudad brasileña elegida capital mundial de la arquitectura

Río de Janeiro es una ciudad peculiar. Las voces y la música resuenan en las fachadas de edificios coloniales ya hoy decadentes. Las calles angostas del centro histórico desembocan en señoriales avenidas abarrotadas de cariocas sin prisa. Centenas de motos serpentean a ritmo frenético entre los cotidianos embotellamientos. La luz que baña su horizonte montañoso, a cualquier hora del día, es hipnotizante. Y cuando se pone el sol, la urbe le cede su protagonismo a los coloridos bares de barrio, con salones vacíos y terrazas repletas de personas a pie de calle sedientas de conversación tras un largo trayecto de transporte público.

En el imaginario colectivo, Río es capital de múltiples proyecciones sociales. Ahora, esta atractiva y enigmática ciudad es también capital mundial de la arquitectura, tal y como reconoció este 18 de enero la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). En 2014, esta ciudad superó las propuestas de París y Melbourne, y se convirtió en la sede elegida del próximo Congreso Mundial de la Arquitectura en 2020. Un evento que llevará aparejado, a partir de ahora, el galardón de capital de la arquitectura para las subsecuentes ciudades anfitrionas del Congreso.

El galardón de capital de la arquitectura conlleva la promoción de una agenda comprometida con la arquitectura y con el desarrollo urbanístico durante todo el 2020, el año de celebración del Congreso. Esta disposición camina de la mano con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas y el Objetivo de Desarrollo Sustentable número 11 que propone una “nueva agenda urbana”. Aunque los caminos por los que el actual ayuntamiento carioca pretende transitar para alcanzar estos requerimientos todavía son desconocidos, el arquitecto Bezerra argumenta que uno de los elementos más urgentes es la mejora del transporte público, así como la reducción de los coches particulares en circulación. Otro, “entender que la favela forma parte del conjunto urbanístico dándole condiciones y derechos a sus habitantes”, indica él.

De acuerdo con la ONG Comunidades Catalisadoras, el 24 % de la población carioca vive en favelas, de un total de6,3 millones de habitantes, de acuerdo al último censo de 2010. Río se presenta como una ciudad segregada por razones sociales, económicas y, también, arquitectónicas. Bezerra considera que la exclusión urbanística es resultado de factores tales como “el difícil acceso al transporte público y la violencia que afecta la circulación de las personas”.

 

Actualidad RT

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